Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

¿No llegas a fin de mes? ¿Tienes un trabajo digno? ¿Son los políticos los que llenan sus bolsillos? Seguro que tienes muchas cosas de las que quejarte, si no también. No es nada personal, sólo política. Respeta y serás respetado. Economía, Empleo y Política.
El Maestro Golpeador
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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panduro escribió:
lo tio pep escribió:QR_BBPOST
panduro escribió:QR_BBPOST Se acabó el secreto de confesión para los
No sé lo que ha dicho el Sto Padre, pero me extraña muchísimo que haya llegado a tal extremo, porque es cargarse una de las bases de un sacramento, uno de los más importantes de la Iglesia Católica.
Sin conocer los detalles, —me ciño a la prensa—, dice que es en casos de delitos de abusos sexuales.


Joer, no tenéis ni idea.

Una cosa es el secreto pontificio y otra cosa totalmente distinta es el secreto de confesión .

Informaros un poco, por favor.


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El Maestro Golpeador
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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panduro escribió:. Se acabó el secreto de confesión.

El secreto de confesión sigue como antes.


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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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Ramón Cabrera. El Tigre del Maestrazgo


En 1833 España se rompió en dos.

No era la primera vez que ocurría, ni tampoco sería la última, como ustedes saben. La muerte de Fernando VII vino acompañada de una guerra que sacudió los cimientos el país. Las pretensiones al trono de su hermano el infante Carlos María Isidro provocaron el estallido de la conocida como Primera Guerra Carlista (1833-1840). La contienda estuvo protagonizada por algunos de los oficiales más importantes de la reciente historia española como Espartero, O'Donnell o Zumalacárregui. De alguno de ellos ya les he contado aquí algunas batallitas.

Entre estos sableteros, que son pura Historia de España, se encuentra también el del general Ramón Cabrera, conocido por sus enemigos como el Tigre del Maestrazgo, que consiguió derrotar a las tropas partidarias de la regente María Cristina de Borbón en numerosas ocasiones. Mientras que las tropas realistas languidecían en el norte durante 1838, él logró dominar buena parte del este peninsular convirtiéndose en la mayor amenaza para el trono de la futura Isabel II. De la que también les he dado cuenta en este hilo.

Así fue como Ramoncete, un joven novicio que no estaba destinado a tomar las armas, la guerra le pilló en el seminario y terminó convirtiéndose en uno de los soldados más capaces que ha conocido España. El Tigre del Maestrazgo nació en Tortosa (Tarragona) el 27/12/1803 en el seno de una familia creyente de clase media. Su padre, José Cabrera, era patrón de barco. Bien, con la ocupación francesa de la localidad catalana, la familia decidió salir por piernas y probar suerte en la valenciana Vinaroz.

Una vez finalizó la guerra con el francés, la familia retornó a Tortosa. Por entonces, Ramón Cabrera ya comenzaba a mostrar algunas de las cualidades que acabarían conduciéndole más tarde a la senda carlista. Y es que se trataba de un joven con un carácter muy vivo e incuestionables dotes de liderazgo. Su madre fue incapaz de que sintiese el más mínimo interés por la educación, por lo que trató de ayudarle a encontrar un oficio con el que el joven pudiese ganarse la vida y ese oficio no es otro que el de cura, de toda la vida, oiga. Si no vales para trabajar, has de meterte a cura. Finalmente se decidió que se preparase para tomar los hábitos.

Sin embargo, no fue necesario que pasase mucho tiempo antes de que se hiciese evidente que Cabrera tampoco sentía vocación alguna por la religión ni por otra cosa que no sea el sable y otros aperos de hacer daño. Por el contrario, brabucón, aprovechaba cualquier oportunidad para bajar a la taberna de turno y participar en tertulias donde, igualito que ahora, se ponía a caer de un burro a los políticos de turno. Tras la promulgación de la Pragmática Sanción en 1830. —Una medida que aseguraba que Isabel, la recién nacida hija de Fernando VII, heredaría el trono a la muerte de su padre— Algo que no sentó demasiado bien en buena parte de la sociedad española de la época, que esperaba que la corona pasase a la cabeza del hermano pequeño del monarca: Carlos María Isidro. De este modo, poco después del fallecimiento de Fernando VII, Don Carlos, que se encontraba por entonces en Portugal, proclamó su candidatura al trono bajo el nombre de Carlos V. En el “Manifiesto de Abrantes”, el documento con el que reclamó el trono, el infante afirmó lo siguiente… ¡Ojo al parche!:

«Ahora soy vuestro rey, y al presentarme por primera vez ante vosotros bajo ese título no puedo dudar un solo momento que imitaréis mi ejemplo sobre la obediencia que se debe a los príncipes que ocupan legítimamente el trono y volareis todos a colocaros bajo mis banderas, haciéndoos así acreedores a mi afecto y soberana munificencia. Pero sabéis, igualmente, que recaerá el peso de la justicia sobre aquellos que, desobedientes y desleales, no quieren escuchar la voz de un soberano y de un padre que solo desea hacerlos felices».

Las palabras del aspirante a rey fueron celebradas por muchos españoles, —la mayoría de ellos con el mismo nivel de estudios de Ramoncete: ningún nivel— que se decidieron a levantarse en armas para garantizar su subida al trono. Había comenzado la Primera Guerra Carlista.

Ramón Cabrera, Ramoncete, se pone al mando

Los primeros enfrentamientos entre carlistas y soldados “cristinos” partidarios de la regente María Cristina de Borbón, esposa de Fernando VII, y madre de Isabel II tuvieron lugar en el norte de España, principalmente en País Vasco y Navarra. Cuando en el Maestrazgo comenzaron a alzarse las partidas carlistas, en Tortosa se decidió enviar lejos de la localidad a todos aquellos que pudiesen sentir cierta afinidad con la causa del infante. Dentro de este grupo se encontraba, entre otros, Ramón Cabrera, que fue obligado por orden del gobernador militar a partir rumbo a Barcelona.

En lugar de aceptar las órdenes y encaminarse hacia la Ciudad Condal, el seminarista decidió dirigir la marcha hacia Morella (ubicada en la actual Comunidad Valenciana), y unirse a los sublevados. Los primeros meses fueron complicados, los partidarios de la regente hostigaban constantemente a las partidas carlistas, que acabaron divididas y muy dispersas.

Pero, el tiempo pasaba y, sin un objetivo definido, el simple hecho de reunir tropas y pertrechos permitía existir a las partidas rebeldes, pero no constituía un éxito más allá de dar testimonio de resistencia. Además, eso ya estaba conseguido, parecía que la agitación carlista era endémica en el Bajo Aragón, pero sus avances no eran claros, fluctuaban continuamente y regresaban periódicamente una y otra vez; Mejor podría decirse que eran molestos como moscas cojoneras. Cabrera, Ramoncete, comenzó a sobresalir precisamente en la adversidad. Decidió poner rumbo a Navarra, donde el pretendiente Carlos tenía su cuartel para informarle sobre la difícil situación carlista en el este de la Península. Una vez cumplido su cometido, fue reenviado a el Maestrazgo con un mensaje para el jefe de las tropas ubicadas en dicha zona: Manuel Carnicer, quien había servido en el ejército español desde la Guerra de la Independencia y era un realista furibundo. Sin embargo, cuando este se dirigía hacia el noreste fue detenido por los partidarios de Isabel II y terminó siendo fusilado el 6 de abril de 1835.

Con la desaparición de Carnicer de la ecuación, Cabrera se convirtió en el jefe carlista en la zona del Maestrazgo y se descubrió como un líder sabletero sumamente competente. Así se habla de su labor en el libro «Vida y hechos de Don Ramón Cabrera», publicado en 1856: «Organizó una terrible policía militar, buscó recursos y provisiones, organizó mil hombres para obtener con ellos los medios de armar y mantener a un número siempre mayor, y este fue el plan de sus excursiones, y esta necesidad lo que se llamaron sus rapiñas».

Ramón Cabrera quiso que sus tropas fueran reconocidas como un verdadero ejército que luchaba por la causa de un rey legítimo. Se sintió, por tanto, investido de todo el derecho para aplicar la autoridad que emanaba de su rey y para hacerla cumplir en lo que dependiera de él, se empleó con especial dureza con la que el militar trataba al enemigo, que le comenzó a llamar: Tigre del Maestrazgo. La virulencia del general carlista no hizo sino ir en aumento con el paso de los meses. La culpa la tuvo el asesinato de su madre a manos de los soldados liberales que, como buenos liberales, no pudiendo echar mano a la presa, se enfangan con la familia; esto es así de toda la vida en los liberales. Y lo cierto es que la respuesta de Cabrera no se hizo esperar.

Durante 1836, los realistas del Maestrazgo alcanzaron un buen puñado de victorias importantes. La guerra, ya cruenta de por sí, alcanzó cotas mayores. No había posibilidad de cuartel para el enemigo. Todo iba sobre ruedas para los intereses carlistas, pero entonces llegó la Expedición Real. Un importante ejército, encabezado por el mismo Carlos María Isidro, se decidió a terminar con la guerra de un plumazo en 1837. El contingente llegó hasta las mismas puertas de Madrid. Sin embargo, tras pasar dos días acampados, el infante decidió no penetrar en la capital. Nadie sabe muy bien la razón que le llevó a tomar esta decisión o si se cagó en los pantalones como buen Borbón. Nunca volvería a tener una oportunidad semejante de ocupar el trono. Pocos días después, los carlistas fueron derrotados en la batalla de Aranzueque1 a manos de las tropas del general Espartero que les dió zapatilla, carretera y manta.


1Aranzueque. Preciosa localidad cercana a Alcalá de Henares donde suelo practicar senderismo
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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El príncipe rana, Hnos. Grimm


—¡Vamos, que nos vamos!—. Así abandonó hoy Andarín su celda de la cárcel de mujeres de Brieva, pequeña localidad abulense en la que purga la pena de choricear los bienes ajenos con la aquiescencia del monarca de turno y la necesaria complicidad de la infanta (Conocida como la guapa, para distinguir de la otra, la tonta). Ya casi cumplida la cuarta parte de la pena, que se necesita ser cutre y bananero para imponer penas potentes que luego se quedan en regañinas insustanciales, digo que pronto saldrá en libertad con el tercer grado y sin haber devuelto la pasta gansa que se despachó a sí mismo por ser vos quien sois. Vaya, que si yo robase una gallina, que no es el caso, me caería un paquete cojonudo con el agravante de que la gallina en mi poder seguiría poniendo huevos para mi disfrute. Bueno, pues a este pollo, el Andarín, los dineros a espuertas defraudados le han seguido reportando beneficios y, mírale, tan ufano de habernos dado un pelotazo en los bolsillos.

De modo que esta noche, noche de nochebuena, Andarín podrá cenar con el rey títere —su cuñado— y entre ambos se contarán, el uno al otro y el otro al uno, a la luz íntima de los candelabros de Zarzuela, cómo es de saludable saquear al erario y salir airoso del trance mientras los humildes súbditos, ajenos al desangramiento, toleran a los parásitos que se chulean desde palacio. Se hartarán de reír ambos viendo al propio Felipe VI farfullar entre dientes mientras visionan en Tv el video del saludo institucional de la corona llamando a la honradez y el patriotismo a los pardillos españoles boquiabiertos devorando gambas y percebes a dos carrillos.

—¡¡Menudo braguetazo diste, cuñado!!
—Calla, calla, que lo tuyo sí que es echarle morro
—¡Morro! Ninguno. Hijo de papá, que se dice
—«A lo hecho pecho», Felipe, no te hagas mala sangre azul
—¿Y qué tienes pensado cuando salgas?
—Pues, lo mismo que tú, vivir del cuento y de tu hermana


¡Ay! Cómo se pasa la vida, y cómo se viene la muerte, tan callando… (Esto es de otro cuento, qué chévere)

FELICES FIESTAS queridos contertulios :saludo:
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El Maestro Golpeador
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Ramón Cabrera. El Tigre del Maestrazgo


En 1833 España se rompió en dos.

No era la primera vez que ocurría, ni tampoco sería la última, como ustedes saben. La muerte de Fernando VII vino acompañada de una guerra que sacudió los cimientos el país. Las pretensiones al trono de su hermano el infante Carlos María Isidro provocaron el estallido de la conocida como Primera Guerra Carlista (1833-1840). La contienda estuvo protagonizada por algunos de los oficiales más importantes de la reciente historia española como Espartero, O'Donnell o Zumalacárregui. De alguno de ellos ya les he contado aquí algunas batallitas.

Entre estos sableteros, que son pura Historia de España, se encuentra también el del general Ramón Cabrera, conocido por sus enemigos como el Tigre del Maestrazgo, que consiguió derrotar a las tropas partidarias de la regente María Cristina de Borbón en numerosas ocasiones. Mientras que las tropas realistas languidecían en el norte durante 1838, él logró dominar buena parte del este peninsular convirtiéndose en la mayor amenaza para el trono de la futura Isabel II. De la que también les he dado cuenta en este hilo.

Así fue como Ramoncete, un joven novicio que no estaba destinado a tomar las armas, la guerra le pilló en el seminario y terminó convirtiéndose en uno de los soldados más capaces que ha conocido España. El Tigre del Maestrazgo nació en Tortosa (Tarragona) el 27/12/1803 en el seno de una familia creyente de clase media. Su padre, José Cabrera, era patrón de barco. Bien, con la ocupación francesa de la localidad catalana, la familia decidió salir por piernas y probar suerte en la valenciana Vinaroz.

Una vez finalizó la guerra con el francés, la familia retornó a Tortosa. Por entonces, Ramón Cabrera ya comenzaba a mostrar algunas de las cualidades que acabarían conduciéndole más tarde a la senda carlista. Y es que se trataba de un joven con un carácter muy vivo e incuestionables dotes de liderazgo. Su madre fue incapaz de que sintiese el más mínimo interés por la educación, por lo que trató de ayudarle a encontrar un oficio con el que el joven pudiese ganarse la vida y ese oficio no es otro que el de cura, de toda la vida, oiga. Si no vales para trabajar, has de meterte a cura. Finalmente se decidió que se preparase para tomar los hábitos.

Sin embargo, no fue necesario que pasase mucho tiempo antes de que se hiciese evidente que Cabrera tampoco sentía vocación alguna por la religión ni por otra cosa que no sea el sable y otros aperos de hacer daño. Por el contrario, brabucón, aprovechaba cualquier oportunidad para bajar a la taberna de turno y participar en tertulias donde, igualito que ahora, se ponía a caer de un burro a los políticos de turno. Tras la promulgación de la Pragmática Sanción en 1830. —Una medida que aseguraba que Isabel, la recién nacida hija de Fernando VII, heredaría el trono a la muerte de su padre— Algo que no sentó demasiado bien en buena parte de la sociedad española de la época, que esperaba que la corona pasase a la cabeza del hermano pequeño del monarca: Carlos María Isidro. De este modo, poco después del fallecimiento de Fernando VII, Don Carlos, que se encontraba por entonces en Portugal, proclamó su candidatura al trono bajo el nombre de Carlos V. En el “Manifiesto de Abrantes”, el documento con el que reclamó el trono, el infante afirmó lo siguiente… ¡Ojo al parche!:

«Ahora soy vuestro rey, y al presentarme por primera vez ante vosotros bajo ese título no puedo dudar un solo momento que imitaréis mi ejemplo sobre la obediencia que se debe a los príncipes que ocupan legítimamente el trono y volareis todos a colocaros bajo mis banderas, haciéndoos así acreedores a mi afecto y soberana munificencia. Pero sabéis, igualmente, que recaerá el peso de la justicia sobre aquellos que, desobedientes y desleales, no quieren escuchar la voz de un soberano y de un padre que solo desea hacerlos felices».

Las palabras del aspirante a rey fueron celebradas por muchos españoles, —la mayoría de ellos con el mismo nivel de estudios de Ramoncete: ningún nivel— que se decidieron a levantarse en armas para garantizar su subida al trono. Había comenzado la Primera Guerra Carlista.

Ramón Cabrera, Ramoncete, se pone al mando

Los primeros enfrentamientos entre carlistas y soldados “cristinos” partidarios de la regente María Cristina de Borbón, esposa de Fernando VII, y madre de Isabel II tuvieron lugar en el norte de España, principalmente en País Vasco y Navarra. Cuando en el Maestrazgo comenzaron a alzarse las partidas carlistas, en Tortosa se decidió enviar lejos de la localidad a todos aquellos que pudiesen sentir cierta afinidad con la causa del infante. Dentro de este grupo se encontraba, entre otros, Ramón Cabrera, que fue obligado por orden del gobernador militar a partir rumbo a Barcelona.

En lugar de aceptar las órdenes y encaminarse hacia la Ciudad Condal, el seminarista decidió dirigir la marcha hacia Morella (ubicada en la actual Comunidad Valenciana), y unirse a los sublevados. Los primeros meses fueron complicados, los partidarios de la regente hostigaban constantemente a las partidas carlistas, que acabaron divididas y muy dispersas.

Pero, el tiempo pasaba y, sin un objetivo definido, el simple hecho de reunir tropas y pertrechos permitía existir a las partidas rebeldes, pero no constituía un éxito más allá de dar testimonio de resistencia. Además, eso ya estaba conseguido, parecía que la agitación carlista era endémica en el Bajo Aragón, pero sus avances no eran claros, fluctuaban continuamente y regresaban periódicamente una y otra vez; Mejor podría decirse que eran molestos como moscas cojoneras. Cabrera, Ramoncete, comenzó a sobresalir precisamente en la adversidad. Decidió poner rumbo a Navarra, donde el pretendiente Carlos tenía su cuartel para informarle sobre la difícil situación carlista en el este de la Península. Una vez cumplido su cometido, fue reenviado a el Maestrazgo con un mensaje para el jefe de las tropas ubicadas en dicha zona: Manuel Carnicer, quien había servido en el ejército español desde la Guerra de la Independencia y era un realista furibundo. Sin embargo, cuando este se dirigía hacia el noreste fue detenido por los partidarios de Isabel II y terminó siendo fusilado el 6 de abril de 1835.

Con la desaparición de Carnicer de la ecuación, Cabrera se convirtió en el jefe carlista en la zona del Maestrazgo y se descubrió como un líder sabletero sumamente competente. Así se habla de su labor en el libro «Vida y hechos de Don Ramón Cabrera», publicado en 1856: «Organizó una terrible policía militar, buscó recursos y provisiones, organizó mil hombres para obtener con ellos los medios de armar y mantener a un número siempre mayor, y este fue el plan de sus excursiones, y esta necesidad lo que se llamaron sus rapiñas».

Ramón Cabrera quiso que sus tropas fueran reconocidas como un verdadero ejército que luchaba por la causa de un rey legítimo. Se sintió, por tanto, investido de todo el derecho para aplicar la autoridad que emanaba de su rey y para hacerla cumplir en lo que dependiera de él, se empleó con especial dureza con la que el militar trataba al enemigo, que le comenzó a llamar: Tigre del Maestrazgo. La virulencia del general carlista no hizo sino ir en aumento con el paso de los meses. La culpa la tuvo el asesinato de su madre a manos de los soldados liberales que, como buenos liberales, no pudiendo echar mano a la presa, se enfangan con la familia; esto es así de toda la vida en los liberales. Y lo cierto es que la respuesta de Cabrera no se hizo esperar.

Durante 1836, los realistas del Maestrazgo alcanzaron un buen puñado de victorias importantes. La guerra, ya cruenta de por sí, alcanzó cotas mayores. No había posibilidad de cuartel para el enemigo. Todo iba sobre ruedas para los intereses carlistas, pero entonces llegó la Expedición Real. Un importante ejército, encabezado por el mismo Carlos María Isidro, se decidió a terminar con la guerra de un plumazo en 1837. El contingente llegó hasta las mismas puertas de Madrid. Sin embargo, tras pasar dos días acampados, el infante decidió no penetrar en la capital. Nadie sabe muy bien la razón que le llevó a tomar esta decisión o si se cagó en los pantalones como buen Borbón. Nunca volvería a tener una oportunidad semejante de ocupar el trono. Pocos días después, los carlistas fueron derrotados en la batalla de Aranzueque1 a manos de las tropas del general Espartero que les dió zapatilla, carretera y manta.


1Aranzueque. Preciosa localidad cercana a Alcalá de Henares donde suelo practicar senderismo

Buen catalan y mejor español.

Lucho por la unidad de los pueblos y tierras de España hasta el último día de su vida.


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panduro
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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El discurso (I)

El ambiente de palacio, con sus decorados impostados, son el marco donde se presenta un año más SM Felipe VI, para trasmitir un mensaje navideño también impostado que penetra en los hogares de los ciudadanos (españoles y extranjeros) a través de numerosos medios, ya no sólo es la televisión y la radio, sino también las nuevas tecnologías que han llegado para transformar y transformarnos en el entendimiento y tener acceso a la información en vivo y en directo que empuja y destierra la ignorancia haciéndonos, como en tantas cosas, hombres y mujeres con criterio; aunque no a todos.

Como puede verse en el video general que se ha difundido, del que no hay otras tomas, el director este año ha decidido aglomerar como fondo un buen número de enseres, muebles góticos, el árbol de Navidad, las banderas de España y la Unión Europea que cromáticamente y estando así dispuestas, alguien pudiera pensar que es el rey de Rumanía sic. Una lámpara sobre el aparador, con tulipa traslúcida no aporta luz sobre la escena, corrigiendo así los defectos de años anteriores y evitando destellos sobre la frente de la figura del rey. Sobre la cómoda, dos libros cuyos lomos dejan entrever que uno de ellos, figura en el lomo del que está debajo: Constitución Española, y el otro que está sobre el anterior no puede apreciarse su título; pudiera ser un libro mayor de cuentas contables donde estén anotados los chantajes satisfechos, aunque es poco probable, o bien un ejemplar, quién sabe, de la vida y obra de D. Anacleto Panceto, héroe de las crónicas inconclusas cuyos capítulos nos son conocidos en el Boletín de “Desinfórmame otra vez”. También sobre la cómoda una fotografía discreta, enmarcada con buen margen de paspartú, no deja entrever con nitidez quienes son los retratados en ella, que supuestamente serían los miembros de la Familia Real, o quizá, especulando, los contertulios del ya extinguido Café del Foro, que se hicieron famosos por no dejar títere con cabeza, Astroluz y El Comandante incluidos. Sobre la mesa de la derecha, estilo Luis XIV, un recogido dentro de flores, siendo el único adorno cromático vegetal natural junto a la estilizada Flor de Pascua absolutamente modificada, que se levanta del tiesto mostrando un tallo de casi un metro de altura, anormalidad que no pasa desapercibida; porque supongo que el árbol de Navidad habrá sido talado por su base haciendo de algo natural otra cosa artificial poco ecológica. A diferencia de años anteriores, estos elementos de jardinería se han reducido y mejor dispuesto, porque otros años los ponían por el suelo sin más arte ni parte, como si en lugar de colocados hubieran sido derramados. Mucho mejor así, opino yo. También me fijo que las numerosas bolas que circundan el árbol de navidad han sido seleccionadas de color mate, para que los brillos no distorsionen el espectro ni jueguen malas pasadas de luz sobre la escena. Ya digo que, a mi parecer, vamos mejorando… Para poner pegas, que nunca han de faltar, en ningún momento se ve al completo lo que habrá representado en el cuadro que aparece, de modo constante, tras la cabeza del rey; entiendo que es un paisaje agreste, algún recóndito lugar de la España profunda donde todavía no hay tendidos eléctricos ni generadores eólicos ni nada de nada. Así puedo pensar que se trate de algún páramo de los montes de la Sierra de Albarracín, merced a la habilísima mediación del representante de Teruel Existe.


En las próximas entregas hablaré de la elocución, el trávelin, el entrecejo y otros aspectos pintureros.
:tatoo:
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

Un año más, el discurso del Rey no ha dejado indiferente a nadie.

Estuvo muy bien que hablara de la Unidad de la Nación Española.


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panduro
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por panduro »

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Toma falsa del discurso (Ensayo)... obsérvese la disposición de los elementos

El discurso (II)


Su Jamestad ya le va cogiendo el aire a los mensajes navideños, poco que ver los de antes a los de ahora. Mucho se nota que hay otros cerebros mejor amueblados susurrándole o dictándole aquello que tiene que decir sin que forzosamente tenga que meter la pata o hacer daño gratuito donde no es necesario ni recomendable. Como digo, este rey títere venía diciendo lo que le susurraba la derecha sin menoscabo y sin advertir que su mensaje debía estar situado donde le corresponde, que es junto a una mirada lo más ecuánime posible dentro de la línea que ya marcó su padre el emérito. Pero claro, los secuaces de Rajoy, que en manipulación llegaron a ser expertos, le tendían al paso los mensajes peliagudos que sectariamente dejaban en el limbo a la mitad de la ciudadanía, centrándose, sin el más mínimo atisbo de cordura, en los señuelos y guiños destartalados con que la derecha evangeliza a sus cómplices simpatizantes. Lo que tiene de bueno el “Mensaje de Navidad de este año 2019” es que ha satisfecho a todos, incluidos los cavernícolas desnortados que absortos en la magnificencia apenas han notado cómo el rey ha dicho según qué cosas dirigidas especialmente a ellos. Lo vamos a ir desglosando para señalar qué cosas y con qué sentido les ha dicho a los mastuerzos que no sigan haciendo “el Cabra”; por decirlo en Román Palatino: que eso de la reconquista está pasado de moda.

Como es natural y salta a la vista por lo que ya es una enorme ausencia, no hay en el encuadre majestuoso ningún símbolo cristiano, ni católico, ni nada que tenga que ver con lo religioso. Lo más cercano en ese sentido podría ser la Flor de “Pascua” y sólo por el nombre, —aunque la palabra pascua deviene del hebreo como una vulgaridad etimológica para referirse a los pastos con los que se termina el tiempo de ayuno—. Nada de crucifijos ni otras tristezas con las que antiguamente se engalanaban los soberanos rebosantes de cruces y ajorcas doradas que sublimasen su poder terrenal. Incluso el supuesto libro misal u horario que aparecía en otras ocasiones ha desaparecido del encuadre. Y todo ello, el conjunto, invita a pensar que quien ofrece el mensaje es un ciudadano más con la altísima representación de la máxima responsabilidad. Bueno, despacio, pero vamos mejorando. Eliminando aquello que es simbólico y que tanto perjuicio ha ocasionado a la España contemporánea, la imagen que proyecta la Monarquía a través del mensaje navideño viene a ser más real, más cercana, más saludable, digerible. Queda por ver si con los años venideros podemos ir sustituyendo los muebles barrocos por otros más mundanos sin que por ello pierda fuerza la altura del mensaje ni las propiedades de quien lo manifiesta… si se quiere, se puede conseguir.

Las piernas cruzadas.

La posición relajada de Felipe, sentado en una silla con brazos de asiento mullido tapizado en franela dorada, nos hace pensar que este tipo no se levantará en ningún momento, ni saldrá corriendo asustado embargado por la exposición forzosa. Ahí vemos cómo Letizia le ha echado un cable y le ha aleccionado adecuadamente acerca de las posturas y la importancia del manejo gestual. En ese sentido y al principio, el personaje ha sentido un cierto “fragor”, que consiste en sentir, sin que medie otra cosa en derredor, una especie de zumbido en los oídos cuando te diriges al público espectador. Pero pronto ese fragor ha sido superado con éxito haciéndole sentir más cómodo durante el resto del mensaje. Hay que decir que este año el mensaje se ha grabado con suficiente antelación por si había que repetir las tomas, nada extraño, cosa que otros años no ha sucedido con las consecuencias desastrosas que todos sabemos. Hago constar las manos expertas que han conducido la grabación. Oye, cuando hay profesionales cualificados, a cuento de qué dejar los asuntos en manos de aficionados y enchufados del partido.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por panduro »

El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Un año más, el discurso del Rey no ha dejado indiferente a nadie.

Estuvo muy bien que hablara de la Unidad de la Nación Española.
Hubiera sido extraño que hablara de otra cosa, ¿no le parece?... ¡Mira éste! :vistori:
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

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panduro escribió:
El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Un año más, el discurso del Rey no ha dejado indiferente a nadie.

Estuvo muy bien que hablara de la Unidad de la Nación Española.
Hubiera sido extraño que hablara de otra cosa, ¿no le parece?... ¡Mira éste! :vistori:

Ya se sabe que si habla de la unidad de España es facha. Debería olvidarse de la Unidad de la Nación y dedicarse a mediar con aquellos que quieren acabar con la Constitución y hacer pedazos España.


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Patricia
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por Patricia »

El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST
panduro escribió:
lo tio pep escribió:QR_BBPOST
panduro escribió:QR_BBPOST Se acabó el secreto de confesión para los
No sé lo que ha dicho el Sto Padre, pero me extraña muchísimo que haya llegado a tal extremo, porque es cargarse una de las bases de un sacramento, uno de los más importantes de la Iglesia Católica.
Sin conocer los detalles, —me ciño a la prensa—, dice que es en casos de delitos de abusos sexuales.


Joer, no tenéis ni idea.

Una cosa es el secreto pontificio y otra cosa totalmente distinta es el secreto de confesión .

Informaros un poco, por favor.


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Mi único secretario es el inspector de Hacienda. Como cante, lo mato.
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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

El secreto pontificio está explicitado para los casos en que debe mantenerse, es obligatorio. Se trata simplemente de lo que podríamos llamar información confidencial, todas las entidades tienen algo parecido, información que no están dispuestas a compartir.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por Patricia »

Al cura, también lo mato.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

lo tio pep escribió:El secreto pontificio está explicitado para los casos en que debe mantenerse, es obligatorio..

El secreto de confesión también pero ambas figuras jurídicas no tienen nada que ver la una con la otra.

Por tanto, informo que el secreto de confesión continúa inalterable.


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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST
lo tio pep escribió:El secreto pontificio está explicitado para los casos en que debe mantenerse, es obligatorio..

El secreto de confesión también pero ambas figuras jurídicas no tienen nada que ver la una con la otra.

Por tanto, informo que el secreto de confesión continúa inalterable.


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Esto lo he estado diciendo yo desde el principio.
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panduro
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por panduro »

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Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey
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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

panduro escribió:QR_BBPOST Imagen
Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey
Investido con toda la legalidad y hay quienes le llaman ilegítimo.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

lo tio pep escribió:
panduro escribió:QR_BBPOST Imagen
Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey
Investido con toda la legalidad y hay quienes le llaman ilegítimo.

Otro día le explico la diferencia entre legalidad y legitimidad, que ahora estoy muy cansado.


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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Otro día le explico la diferencia entre legalidad y legitimidad, que ahora estoy muy cansado.
legitimidad: que es conforme a la ley
Legal: que es conforme a la ley.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

lo tio pep escribió:
El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Otro día le explico la diferencia entre legalidad y legitimidad, que ahora estoy muy cansado.
legitimidad: que es conforme a la ley
Legal: que es conforme a la ley.
Legal viene del latín legal/legālis

Legítimo , en cambio , viene del latín legitimus/ legitimi

Usted no tiene ni pajolera idea .




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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

legal

Del lat. legālis.

1. adj. Prescrito por ley y conforme a ella.

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legítimo, ma

Del lat. legitĭmus.

1. adj. Conforme a las leyes.

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El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Usted no tiene ni pajolera idea .
¿Se lo dice a la Real Academia Española?
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

lo tio pep escribió: legal

Del lat. legālis.

1. adj. Prescrito por ley y conforme a ella.

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legítimo, ma

Del lat. legitĭmus.

1. adj. Conforme a las leyes.

Real Academia Española Imagen Todos los derechos reservados
El Maestro Golpeador escribió:QR_BBPOST Usted no tiene ni pajolera idea .
¿Se lo dice a la Real Academia Española?

Creo que se ha olvidado de las demás acepciones.

La etimología forma parte del estudio del significado y alcance de las palabras, junto con sus matices.


Civitas y oppidum significan ciudad pero son cosas diferentes.


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lo tio pep
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por lo tio pep »

Sé perfectamente qué es la etimología. No se me han olvidado las otras acepciones. Oppidum y civitas no son lo mismo, hay un matiz importante, la fortificación.
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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por El Maestro Golpeador »

lo tio pep escribió:Sé perfectamente qué es la etimología. No se me han olvidado las otras acepciones. Oppidum y civitas no son lo mismo, hay un matiz importante, la fortificación.

Y sin embargo Roma, que no es ni oppidum ni civitas, sino urbs, estaba fortificada.

Lo mismo que otras urbs del Imperio, como Constantinopla o Antioquia.


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Re: Sin biblia, sin crucifijo; sólo queda: sin rey

Mensaje por panduro »

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Pensaron los ratones de Samaniego en ponerle un cascabel al gato. lo que no sabían los ratones era que los gatos también tienen rey: el rey de los gatos.

Menos mal que nos queda el rey. —¿Felipe el Hermoso?—, no, otro Felipe, el VI. Menos mal que queda el rey. De no ser porque el rey vive, a algunos ya les habría reventado la cabeza aturdidos sin un norte al que mirar. Sin guía. Afortunadamente para ellos, queda Felipe ¡Que viva el rey!...

Mira, vamos despacio, ellos necesitan al rey y necesitan a Dios, necesitan todo aquello que es inalcanzable, exotérico, divino, onírico. Todo eso lo necesitan porque aún están sus pieses anclados a la tierra. No saben volar sin el rey y sin Dios, no pueden volar. Lo necesitan como la hierba necesita el rocío, como el jamón la sal para curarse. Cuando todo va mal, buscan a su rey, lo mismo da que truene o haga calor, su rey les ampara, les consuela, les retira la caspa de los pelos y les despioja. El rey, les nutre el espíritu y, si claman a Dios, él les alimenta por dentro y por fuera, les hace fuertes. Dependen, como yo dependo, del tabaco y la petaca de whisky. Es la misma dependencia, pero diferente. Yo bebo y me consuelo, fumo y vuelo, despego. ¡¡Felipe, querido Felipe!!; ¡¡alcohol, deseado alcohol!!. Ellos platican sus oraciones fabulosas a su Dios y duermen a pierna suelta, yo, por contra, me embriago con lo destilado y me sumerjo clandestino en los bosques abigarrados de semillas incandescentes que enseñan sus floridos tallos y me acercan a la sabiduría de lo que está en otra dimensión. Pues a ellos les sucede lo mismo con Felipe —¿El Hermoso?—, ¡que no!, el otro, coño, el VI.

Antes tenían otro monarca, el que ahora llaman el emérito; luego, ya tenían preparado otro rey para sustituir al prostituido, es como el que lleva pilas de linterna de repuesto, y le cambiaron en buena hora. Ahora reina éste nuevo que ya se queda asentado en el sitio, como un castro en el Camino de Santiago, como un morlaco de Guisando, que lo colocaron junto a otros antes de llegar a El Tiemblo.

El rey nuevo sirve como el primero, consuela como el que más y es el nuestro. No hace falta salir a buscar otros reyes extraños de por ahí, con este remozado se alivian las penurias y nos despereza, nos retira las miasmas y nos hace la colada. Posteriormente, al medio día, Dios y su poderosa misericordia ya tiene seca la ropa en el tendedero y por la tarde: siesta y porros, guitarra y candil. No se debe vivir sin rey, no, no. Cada poco el rey muestra su utilidad y nos rescata de las tendenciosas habilidades de los espurios separatistas, nos prepara la merienda de Bimbo con Nocilla y, con apenas unas caricias, ya podemos salir al patio a jugar al balón tan ricamente.

Otros vecinos míos ni beben ni fuman, pero adoran a Dios y celebran tener a su rey. Ellos acuden puntuales a las llamadas y rezan por lo bajini cuando suena la llamada en el albaicín, rezan en comandita mirando al Este, porque corren peligro. Su Dios también les protege, pero menos. Su Dios también les reconforta, pero no tanto como nuestra deidad local y mis vecinos lo saben. Donde esté un Dios local que se quiten los otros dioses de pacotilla, falsos como la mirada de un judío, lascivos como la lengua de la serpiente. También mis vecinos tienen un rey del que presumir, pero está lejos, no calienta sus costados ni les apelmaza con sus dedos los ensortijados cabellos. Su rey es igualmente falso, nunca fue ese rey como lo es nuestro Felipe, ni como su padre, el cazador de bestias. Ni todos los reyes son iguales, ni las serpientes son todas de cascabel... —¿El Hermoso?—, Sí, el hermoso que se ha juntado con el guapo ¡¡Coñoya!!
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