Relatos de verano

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Lía
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Lía »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.
Quién quiere un príncipe pudiendo elegir al mendigo. :be:
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Gloria
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.
"Cuando te hace cosquillas, se suben a los mofletes y por eso te ríes".
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Lía
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Re: Relatos de verano

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Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza.
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Gloria
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Lía »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.

Acabó de comer y decidió prepararse un café, un café suave, aromático, caliente...

Eso era. Decidido!

Este año, nada ni nadie le impediría apuntarse al grupo de salsa.
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Gloria
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué, sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.

Acabó de comer y decidió prepararse un café, un café suave, aromático, caliente...

Eso era. Decidido!

Este año, nada ni nadie le impediría apuntarse al grupo de salsa.

¿Salsa? ¡Qué coño salsa! Estaba claro que tanto tiempo de abstinencia había hecho mella en sus neuronas.

Salió de la casa y la prendió fuego, no miró hacia atrás.

Salsa...
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turutut
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Re: Relatos de verano

Mensaje por turutut »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué, sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.

Acabó de comer y decidió prepararse un café, un café suave, aromático, caliente...

Eso era. Decidido!

Este año, nada ni nadie le impediría apuntarse al grupo de salsa.

¿Salsa? ¡Qué coño salsa! Estaba claro que tanto tiempo de abstinencia había hecho mella en sus neuronas.

Salió de la casa y la prendió fuego, no miró hacia atrás.

Salsa... ¡si de lo que el tenía hambre era de justicia!.

¡¡Siii!! Se dedicaría a recorrer el mundo deshaciendo entuertos, como don Quijote. Allí dónde hubiera un abusón atropellando a un vecino, allí donde un explotador sangrara a otro, o allí donde un mal contribuyente defraudara a Hacienda, allí estaría él para remediarlo.

Reconfortado por estas ideas, aligeró el paso. Tenia mucho por hacer y, antes que nada, buscar poderes, porque localizar a un defraudador del fisco, no era cosa baladí, y reducir a un abusón, cosa de mucho esfuerzo.

¿Dónde buscar?
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turutut
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Re: Relatos de verano

Mensaje por turutut »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué, sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.

Acabó de comer y decidió prepararse un café, un café suave, aromático, caliente...

Eso era. Decidido!

Este año, nada ni nadie le impediría apuntarse al grupo de salsa.

¿Salsa? ¡Qué coño salsa! Estaba claro que tanto tiempo de abstinencia había hecho mella en sus neuronas.

Salió de la casa y la prendió fuego, no miró hacia atrás.

Salsa... ¡si de lo que el tenía hambre era de justicia!.

¡¡Siii!! Se dedicaría a recorrer el mundo deshaciendo entuertos, como don Quijote. Allí dónde hubiera un abusón atropellando a un vecino, allí donde un explotador sangrara a otro, o allí donde un mal contribuyente defraudara a Hacienda, allí estaría él para remediarlo.

Reconfortado por estas ideas, aligeró el paso. Tenia mucho por hacer y, antes que nada, buscar poderes, porque localizar a un defraudador del fisco, no era cosa baladí, y reducir a un abusón, cosa de mucho esfuerzo.

¿Dónde buscar?

Primero pensó en afiliarse a un partido político, pero el poder de estos era demasiado interesado ¿para qué le iba a servir a él una comisión o una financiación ilegal? . Después pensó en la Iglesia, ¡el poder de Dios! ¡menudo! Pero no creyó que los curas estuvieran dispuestos a compartirlo. Demasiado estirados. Por último, pensó en el dinero, pero ¿dónde estaba el dinero? ¿dónde buscarlo? ¿en la bolsa? ¿en las empresas? ¿y a quien dirigirse?

El tema no era nada fácil. Y sin poderes, nadie le haría caso.
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Liborio
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Liborio »

Allí estaba: la vieja puerta.

Se quedó en pie en medio de lo que fue el jardín, mirándola, mirando a través de ella como si pudiera ver lo que había detrás; soñando con lo que una vez había visto más allá de esa puerta otrora pintada de azul.

Sintió que la tristeza se desbordaba. Tras esa puerta, que con el discurrir del tiempo había perdido su color original, Juan había pasado los mejores años de su vida. Tras la puerta otrora azul, compartió una década maravillosa con su mujer y sus hijos.

Pero lo cierto es que ahora estaba en este lado. Tocaba cambiar. La realidad, por dura que fuese, le imponía otras circunstancias y otras reglas de vida. Y había que adaptarse.

Además, quien le aseguraba que no sería para mejor...

Pensando en la nueva puerta que se abría ahora, Juan se dio la vuelta se quedó mirando el camino. Ahora tendría que desandar el camino que tantas veces recorrió hasta llegar a la puerta azul.

¿Desandar el camino? Qué va, y tampoco tenía tiempo de andar pintándola de otro color.

De una patada derribó la puerta, no quedaba otra que reinventarse, tanta trascendencia empezaba a ponerle nervioso y Juan comenzaba a sentir hambre, un hambre atroz.

Entró con decisión, se dirigió a la cocina y abrió la nevera. Poco había pero suficiente por el momento.

Se sentó a la mesa y masticó lentamente el primer bocado. Y rumió lentamente su plan de venganza hasta que llegó al punto de darse cuenta que tenía hambre de otra cosa y aunque no era capaz de reconocer de qué, sabía que no habría de encontrarlo en la nevera.

Acabó de comer y decidió prepararse un café, un café suave, aromático, caliente...

Eso era. Decidido!

Este año, nada ni nadie le impediría apuntarse al grupo de salsa.

¿Salsa? ¡Qué coño salsa! Estaba claro que tanto tiempo de abstinencia había hecho mella en sus neuronas.

Salió de la casa y la prendió fuego, no miró hacia atrás.

Salsa... ¡si de lo que el tenía hambre era de justicia!.

¡¡Siii!! Se dedicaría a recorrer el mundo deshaciendo entuertos, como don Quijote. Allí dónde hubiera un abusón atropellando a un vecino, allí donde un explotador sangrara a otro, o allí donde un mal contribuyente defraudara a Hacienda, allí estaría él para remediarlo.

Reconfortado por estas ideas, aligeró el paso. Tenia mucho por hacer y, antes que nada, buscar poderes, porque localizar a un defraudador del fisco, no era cosa baladí, y reducir a un abusón, cosa de mucho esfuerzo.

¿Dónde buscar?

Primero pensó en afiliarse a un partido político, pero el poder de estos era demasiado interesado ¿para qué le iba a servir a él una comisión o una financiación ilegal? . Después pensó en la Iglesia, ¡el poder de Dios! ¡menudo! Pero no creyó que los curas estuvieran dispuestos a compartirlo. Demasiado estirados. Por último, pensó en el dinero, pero ¿dónde estaba el dinero? ¿dónde buscarlo? ¿en la bolsa? ¿en las empresas? ¿y a quien dirigirse?

El tema no era nada fácil. Y sin poderes, nadie le haría caso.

O tal vez sí. Tan fácil como abrir el buscador, un foro, un maestro de la distopía... Umbroman. Seguro que sería un perfecto compañero de viaje con el que buscar la perversa justicia del incomprendido.

Con paso firme sigo avanzando con la mirada clavada en el suelo mientras pateo las piedras que osan cruzarse en mi camino... bueno, las grandes no. ¡Está decidido! Dejaré de ser el adalid de la procrastinación que retrasa mi venganza. ¡Mañana mismo me pongo con ello!
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Gloria
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

Y llegó el rebaño de zómbises y se los comió a todos.

FIN.

:zombi:
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Arthur Clennam »

¿No le parece a Su Majestad que este final resulta un pelín abrupto? :dunce
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

No! :cabre:
"Cuando te hace cosquillas, se suben a los mofletes y por eso te ríes".
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Re: Relatos de verano

Mensaje por turutut »

Yo que quería hacer del prota un superhéroe, y me lo han zombificado....perra vida -852
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Gloria »

Los súbditos imploran, La Reina concede.
No tiene los permisos requeridos para ver los archivos adjuntos a este mensaje.
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Lía »

Eran ZOMBIES de pacotilla y....



Empieza el Capítulo II

La llegada de los Superpoderes.

-thumbup
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Re: Relatos de verano

Mensaje por Liborio »

Gloria escribió:QR_BBPOST Los súbditos imploran, La Reina concede.
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Re: Relatos de verano

Mensaje por turutut »

CAPÍTULO II. La llegada.

Con paso firme, sí. Con la mirada en el suelo, también. Pateando piedras, nadie lo duda. Pero también convencido de su naciente vocación, y de que había sido ungido por alguna fuerza suprema que lo llamaba para convertirse en defensor de los oprimidos y las oprimidas, nuestro héroe se propuso buscar su destino.

-¡Las feministas! -se dijo, admirado por su buena idea- ¡La cosa funciona!.

Las feministas eran un poder emergente, pujante, ¡ellas serían las que le abrirían camino en la búsqueda de poderes!

Pero ¿dónde encontrarlas?

Consultó las páginas amarillas y, bajo el epígrafe feminismo, leyó: “Asociación feminista de Galapagar”.

-¡¡Ahí!!
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